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sábado, 19 de febrero de 2011

La formación del estado visigodo

A partir del siglo III d.C. el Imperio romano sufre una profunda crisis económica como consecuencia de los gastos militares, los cuales eran necesarios para el mantenimiento de las fronteras romanas. Ello trajo consigo una subida de los impuestos y un progresivo desplazamiento de la población hacia el campo. La conjunción de todas estas circunstancias, unidas a la inestabilidad política, favorecieron las invasiones por parte de los suevos (Galaecia), los alanos (Lusitania) y los vándalos (Andalucía), las cuales tuvieron lugar a lo largo del siglo V. No obstante, serán finalmente los visigodos, un pueblo germánico, los que lograrán hacerse con el dominio de la Península.

En el siguiente vídeo se explica la desmembración del Imperio Romano como consecuencia de las sucesivas oleadas de los pueblos bárbaros y el asentamiento de los visigodos en Hispania. La última parte está dedicada a la llegada de los musulmanes. Aunque todavía no nos corresponde hablar de ello, nos puede servir como anticipo de lo que veremos en próximas entradas.


La romanización de Hispania

La llegada de los romanos a la Península Ibérica tiene lugar en torno al siglo III a. C. Su presencia en la que será la futura Hispania se afianza a partir de las victorias conseguidas en el transcurso de las guerras púnicas, en las cuales Roma y Cartago se disputaron la hegemonía en el Mediterráneo occidental. La rapidez con la que se sucedieron los acontecimientos, así como la cada vez mayor influencia de las tropas romanas en la península, hace que las tierras hispanas conquistadas comiencen a asimilar los aspectos fundamentales de la cultura y las formas de vida romanas, tales como la lengua, el derecho, el arte o el urbanismo, entre otros muchos aspectos. Este proceso se conoce con el nombre de romanización.

En relación con este tema he decidido incluir una presentación que he encontrado en Slideshare, en la que se expone de forma fácil y sencilla algunos de los elementos introducidos por los romanos en Hispania. No sé si conocéis este espacio, pero lo cierto es que es bastante útil, ya que en él podemos encontrar presentaciones relacionadas con múltiples temáticas.


Como resultado de la romanización de la península, se destacan la lengua, las divisiones administrativas, la configuración de las ciudades, las vías de comunicación o las infraestructuras urbanas, entre otros. En relación con estas últimas me gustaría hacer referencia a un elemento que poseemos en nuestra propia ciudad y que, sin embargo, se encuentra prácticamente abandonado. Me estoy refiriendo al Acueducto de Valdepuentes. Se han encontrado restos de esta conducción en dos áreas: una parte se encontró en la zona de La Arruzafilla y otra, se halló prácticamente escondida, en el recinto colindante a Medina Azahara. Si tenéis un fin de semana libre, os invito a que realicéis una excursión a esta última zona, puesto que resulta increíble el estado de conservación. Mientras tanto, aquí tenéis un pequeño avance de lo que allí podréis contemplar.


Los pueblos prerromanos

A lo largo del primer milenio a.C. habitan en la Península diferentes pueblos y culturas de los que poseemos cierta información gracias a los descubrimientos arqueológicos. Resulta prácticamente imposible recoger todos los pueblos de los que se tienen constancia, no obstante, vamos a destacar los más relevantes. Se pueden distinguir siete grandes áreas:

1. En primer lugar, hemos de hacer referencia a los turdetanos del Sur. Se trata de un pueblo íbero que habitaba en la Turdetania, región que abarcaba el valle del Guadalquivir, desde el Algarve hasta Sierra Morena. Hoy en día esta zona viene a coincidir con las provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz y sur de la provincia de Badajoz.

2. El área ibérica levantina comprendía todo un conjunto de pueblos que ocuparon parte de la Península Ibérica y el sur de Francia, extendiéndose desde el cabo de La Nao en la costa de Levante hasta, aproximadamente, el golfo de León. Entre ellos podemos destacar: los contestanos, edetanos, cesetanos, layetanos, indigetes, lacetanos y ausetanos.

3. En el Valle del Ebro se asentaron diferentes pueblos iberos. Primero, se distinguen los ilergavones, quienes se establecieron en la desembocadura del río. Al oeste de ellos, se situaron los sedetanos, siendo una de sus principales ciudades Salduie; y al norte de los mismos, se encontraban los ilergetes, cuyo nombre se debe a Ilerda (Lérida), quienes se situaron en el valle del río Segre.   

4. Los vascones se afincaron en la actual provincia de Navarra, en la zona comprendida entre el Pirineo Occidental y el Alto Valle Medio del Ebro. Aproximadamente sus límites pueden fijarse desde las cercanías de Jaca hasta Oiasso, actual Irún.

5. En la Meseta se distinguían cinco grandes pueblos. Los celtíberos se situaban entre el Sistema Ibérico y el Valle del Ebro, desde las cuencas del Jalón y del Jiloca, hasta las cuencas altas del Duero y del Tajo. Los vacceos ocupaban la actual Tierra de Campos: Valladolid, parte de León, Zamora, Palencia, Burgos, Segovia y Ávila. El territorio de los vettones se extendía por las provincias actuales de Cáceres, Badajoz, Salamanca (Salmantica), Ávila y parte de Toledo. El asentamiento de los oretanos comprendía parte de las provincias de Jaén, Ciudad Real, Albacete y Cuenca. Y, finalmente, los carpetanos se extendían desde la Sierra de Guadarrama hasta el Tajo, incluyendo parte de Toledo, Ciudad Real y Madrid.

6. En el área occidental atlántica se encontraban los lusitanos y los galaicos. Los primeros se establecieron en la franja occidental de la Península comprendida entre los ríos Duero y Tajo, ocupando gran parte de la frontera portuguesa actual, así como la parte occidental de Extremadura. Mientras que los galaicos se establecieron en el extremo noroeste de la Península Ibérica, concretamente entre el río Duero y el mar Cantábrico, ocupando no sólo Galicia, sino también parte de Zamora y el área septentrional portuguesa.

7. Por último, entre los pueblos del Norte destacan los astures y los cántabros. El territorio de los astures abarcaba, además de Asturias, el norte de León, Zamora y se extendía hasta incluso el norte de Portugal. Su nombre se debía, posiblemente, a uno de los afluentes del Duero, el río Astura (Esla). Al este de los astures se situaron los cántabros. Estos pueblos se extendieron desde el Sella hasta la ría del Nervión en la costa, comprendiendo la totalidad de la actual Santander y el norte de las provincias de Palencia y de Burgos.



Este mapa está extraido del blog educativo Diverhistoria. Este tipo de cartografía está ideada para 3º ciclo de primaria, sin embargo, en este caso puede servir perfectamente para el nivel de Segundo Bachillerato, que es el que a nosotros nos interesa. Os facilito el enlace por si queréis consultarla:


En próximas entradas, relegaremos a un segundo plano la cartografía, para realizar una actividad mucho más dinámica. Estad atentos...

El comienzo de las colonizaciones: fenicios, griegos y cartagineses

Si continuamos avanzando en la historia, tras el Paleolítico y el Neolítico, nos encontramos con la denominada por los historiadores como la Edad de los Metales. Recibe este nombre porque es el momento en el que el ser humano adquiere sus primeros conocimientos metalúrgicos y comienza a trabajar con el cobre, el bronce y el hierro. Aquí, no nos interesa  destacar la evolución en el utillaje, sino que más bien nos vamos a centrar en el inicio de las colonizaciones que tienen lugar en esta época.

A partir del siglo VIII a.C. comienza el periodo orientalizante, entendido como el momento en el que los pueblos mediterráneos comienzan a relacionarse con comunidades indígenas, sobre todo a través de intercambios. Gracias a estos primeros contactos, en el siglo X, la Península Ibérica se convierte en un lugar estratégico para el control de las rutas comerciales que será de gran interés para los fenicios, los griegos y los cartagineses. Para que comprendáis la importancia de estos primeros contactos comerciales, en este mapa podéis ver la ruta meridional y septentrional llevada a cabo por los fenicios en el Mediterráneo, el cual aparece en la cartoteca de Kairos:



No obstante, si queréis saber más sobre este tema, en el siguiente enlace podéis encontrar, de manera muy resumida, los conceptos clave que definían a cada uno de estos pueblos:

El proceso de hominización en la Península Ibérica

Tal y como habréis podido averiguar por la imagen anterior, vamos a hablar de la hominización. La hominización tiene lugar durante la Prehistoria (estudio del pasado humano, anterior a los documentos escritos legibles y traducibles, cuyo objetivo es reconstruir los procesos históricos). Se define como un largo proceso en el que intervienen transformaciones físicas y anatómicas que repercuten, a su vez, en el desarrollo cerebral y en los cambios de la conducta de los individuos.

Con respecto a la evolución anatómica y biológica encontramos cambios en la cabeza, el tronco, la extremidad anterior y la extremedidad posterior. Algunos de los rasgos más relevantes serían los que se recogen a continuación:

 
Cambios anatómicos y biológicos
Cabeza
Tronco
Extremidad anterior
Extremidad posterior
- Desarrollo cerebral
- Dentición: arco dentario pasa a ser redondeado
- Aparato fonador que permite producir sonidos articulados

-Posición erecta: bipedia

- Liberación de la mano de la función locomotora
- Mayor flexibilidad de los dedos de la mano

- Acortamiento de los huesos de la cintura pelviana
- Delineación recta de la tibia
- Desarrollo del arco plantar que facilita la carrera.



 Mientras que en relación con las transformaciones culturales de la hominización podemos destacar:

- Fabricación de útiles estandarizados.
- Lenguaje articulado y conceptualizado.
- Variaciones de la conducta en el grupo.

En la siguiente entrada veremos algunos de estos rasgos en un caso concreto de la Península Iberíca.